Dejen de decir que cuidan a la clase media: El golpe silencioso de la Ley No. 34-26
Dejen de decir que cuidan a la clase media: El golpe silencioso de la Ley No. 34-26
El gobierno dominicano se ha cansado de repetir en los medios que la reciente *Ley No. 34-26 de Reforma Fiscal* fue diseñada "pensando en la gente" y protegiendo a la clase media. Nos quieren vender la idea de que el sacrificio solo toca a los más ricos. Pero cuando uno se sienta con lápiz y papel a ver los detalles, la realidad es otra. A la clase media no es que no la tomaron en cuenta; la tomaron en cuenta para que sea la que termine pagando los platos rotos.
La prueba más clara de esto es un cambio que parece chiquito, pero que nos da donde más nos duele: el aumento del impuesto a los cheques y las transferencias electrónicas (el famoso "1.5 por mil"), que la nueva ley sube oficialmente del *0.15% al 0.20%* (es decir, del 0.0015 al 0.0020 por cada peso movilizado).
Hoy en día, casi nadie en la clase media anda con un fajo de efectivo en el bolsillo. Por seguridad y por comodidad, todo lo hacemos desde el celular. Usamos el internet banking para pagar el alquiler, el colegio de los muchachos, el internet, la tarjeta, el préstamo del carro y hasta para comprar la cena cuando llegamos cansados a la casa y no tenemos ánimo de meternos a la cocina. No estamos hablando de transacciones de lujo; estamos hablando de la vida diaria. Al subir este porcentaje, el gobierno nos puso un peaje más caro a cada clic que damos para administrar nuestro propio dinero.
Para que se entienda el golpe sin tantos términos técnicos, pongamos el ejemplo de una familia dominicana promedio:
El día a día de una familia: Las cuentas claras
Imagínate el hogar de una pareja de profesionales que, fajándose de sol a sol, logran juntar entre los dos *RD$ 160,000 al mes. Como es normal hoy en día, esta familia paga el **90% de sus compromisos mediante transferencias digitales*.
Vamos a ver los números reales de lo que esto significa con la nueva tasa de la ley:
* *Ingresos mensuales de la casa:* RD$ 160,000
* *Lo que gastan pagando por el celular (90%):* RD$ 144,000
* *La nueva tajada de retención por transferencias:* 0.20\% (0.0020)
Haciendo la matemática simple:
Al final del año, el Estado le saca a esta familia *RD$ 3,456* de forma silenciosa, peso a peso, transacción a transacción. Para un funcionario metido en una oficina climatizada en el Ministerio de Hacienda, tres mil quinientos pesos puede parecer una bachata. Pero para un papá y una mamá que estiran el sueldo para llegar a fin de mes, ese dinero es la factura del internet de un mes, la mitad de la luz, o un par de mascotas y mochilas para el inicio de clases. Es un castigo por ser organizados y usar el banco.
Pero lo que da verdadera indignación —y le quita toda la moral a esta supuesta "ley anticrisis"— es la tremenda falta de coherencia del gobierno y de nuestros legisladores en el Congreso.
Mientras a nosotros nos cobran más por transferir para pagar el colmado o la luz, los diputados y senadores se pusieron de acuerdo unos años atras para bajarles los impuestos a los *yates de lujo. Sí, leyó bien: yates de recreo. Y por si fuera poco, ahora también le suavizaron la carga impositiva a las **bancas de apuestas y de lotería*, cediendo ante la presión de un sector que se pasa la vida ganando millones a costa de la esperanza del pueblo.
¿Cómo le explica este gobierno a un maestro, a un empleado privado o a una enfermera que su transferencia bancaria tiene que pagar más, mientras que los dueños de yates y los magnates del juego reciben un trato preferencial?
La Ley No. 34-26 no tiene ni un chin de equidad. El Palacio y el Congreso se fueron por la vía fácil: meterle la mano en el bolsillo a la gente que trabaja y que no tiene cómo evadir, en vez de tocar los privilegios de los que siempre salen ganando. Al final, nos dejan con los bolsillos más limpios y con el mismo sinsabor de siempre: que en este país, la clase media siempre es la que paga la fiesta de los de arriba.
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