Procesos de Evaluacion

Proceso Evaluativo como alternativa eficaz para enriquecer los procesos de Enseñanza y Aprendizaje
Gestión de los Procesos de Evaluación en el Centro Educativo: Rol del Director
Al director del centro educativo, como líder de la organización, le corresponde el importante rol de guiar y controlar los procesos evaluativos.
Al hablar de gestión en el centro educativo se hace referencia al conjunto de procesos teórico-prácticos integrados horizontal y verticalmente, que se orientan al mejoramiento permanente de las prácticas educativas que allí se desarrollan (ILPE, s.f.).
Por otra parte, la evaluación educativa es el proceso de recopilar, organizar e interpretar informaciones obtenidas mediante diferentes técnicas e instrumentos, con la finalidad de valorar y emitir juicios sobre los aprendizajes de los alumnos/as y tomar decisiones que mejoren el proceso enseñanza aprendizaje (Rodríguez, 1998).
La gestión de la evaluación educativa, por tanto, se refiere a aquellas acciones que se llevan a cabo en el centro educativo para garantizar la aplicación de un proceso evaluativo pertinente.
Al director del centro educativo, como líder de la organización, le corresponde el importante rol de guiar y controlar los procesos evaluativos que se siguen en la institución. Aunque la evaluación incluye todo el proceso educativo, en el presente artículo se hará referencia solamente a la evaluación de los aprendizajes de los alumnos/a.
En tal sentido, será desde la dirección, donde se propicien líneas de comunicación-acción entre todos los actores de la comunidad educativa. Con esto se busca garantizar la aplicación de unas prácticas evaluativas que se ajusten a las características de los alumnos/as, a las corrientes teóricas vigentes, a los lineamientos de la Secretaría de Estado de Educación y a las directrices asumidas y concensuadas en los proyectos de centro y curricular de la institución.
Es conveniente partir de la premisa de que la evaluación educativa implica un acto de justicia, donde una mala práctica puede destruir vidas. De ahí la gran responsabilidad de aquellos a quienes les corresponde cumplir con tan importante tarea. Es el director quien tiene que asegurarse de que toda la comunidad educativa haya alcanzado tales niveles de conciencia, reconociendo que la evaluación es un proceso verdaderamente educativo, humano, científico y planificado.
Para lograr tal objetivo, un buen programa de capacitación que incluya cursos, talleres, charlas y entrevistas, dirigido a los maestros/as, a los padres y a los alumnos/as, podría servir de gran ayuda.
La evaluación de los aprendizajes de los alumnos/as debe ser planificada, pero no solamente como un elemento más en los planes anuales y de unidad que elaboran los docentes, sino a nivel institucional. El director, conjuntamente con los maestros/as, puede detectar necesidades relacionadas con la evaluación y trazar planes para ser aplicados durante el año escolar.
Además, en el calendario escolar de la institución, se debe poner en agenda los momentos importantes del proceso de evaluación. Esto es, establecer las fechas de los períodos de evaluación conforme a las ordenanzas que regulan el sistema de evaluación, el tiempo en que se aplicarán pruebas y otros instrumentos y técnicas de evaluación (evaluación del sistema educativo o de la organización o institución en general), así como las fechas de entrega de calificaciones a los padres, entre otras.
La supervisión permanente, como proceso de acompañamiento, es otra estrategia que los directores pueden aplicar, a fin de garantizar que la evaluación de los aprendizajes de los alumnos/as se esté llevando a cabo correctamente. Así, estarán en condiciones de tomar decisiones oportunas y prever problemas posteriores, actuando de acuerdo a los resultados obtenidos en la supervisión.
Vale recordar que entre las funciones de la evaluación se encuentran:
• Motivar a los alumnos/as e informarle a éstos y a sus familiares sobre su aprendizaje. • Obtener informaciones sobre los resultados del proceso enseñanza aprendizaje en general, para aplicar los correctivos que sean necesarios. Cualquier situación, por difícil que sea, si se detecta a tiempo tiene mayores posibilidades de que se resuelva o al menos disminuya.
En las instituciones educativas hace falta establecer la “cultura de rendir cuentas”. Los directores deben rendir cuentas a las universidades y a la sociedad en general, sobre las competencias con que egresan sus alumnos/as, los profesores/as deben rendir cuentas al director, a los alumnos/as y a las familias sobre lo que han aprendido o dejado de aprender sus estudiantes, y las familias también deben rendir cuentas sobre sus actuaciones en pos de contribuir con el desempeño académico de sus hijos/as.
Los alumnos/as, por su lado, también deben irse entrenando en el ejercicio de auto evaluación y rendir cuentas sobre su propio aprendizaje. En fin, la cultura de rendir cuentas debe sustituir la indolencia, la injusticia, la falta de compromiso, el culpar a otros y la irresponsabilidad con que, en ocasiones, se asume la evaluación en los centros educativos.
La evaluación de los aprendizajes de los alumnos/as, como ya se ha dicho, es un acto que implica una gran responsabilidad y el director del centro educativo es el garante para que este proceso sea realmente educativo, científico, ético, integral y participativo, en un clima de respeto a la dignidad humana.
La evaluación no debe ser aplicada únicamente para determinar quién promueve un grado y quién no, debe ser asumida como una oportunidad para mejorar la calidad de los servicios educativos que se ofrecen. 
La Evaluación: Un reto para los y las Docentes
·         Septiembre 2006
La evaluación educativa en sus distintos aspectos es tratada en este artículo que educando te presenta a continuación.
¿Es la evaluación parte inherente y esencial de todo proceso que busca obtener resultados óptimos? Indudablemente. Como parte del proceso educativo, la evaluación busca orientar y facilitar el acercamiento del educador a la problemática de los/las estudiantes y su entorno con miras a obtener los mejores resultados.
Peters (1989) señala que "el éxito del que enseña sólo puede definirse a partir del éxito del que aprende". En este sentido, hemos procurado rescatar experiencias de nuestra práctica para presentar algunas ideas y estrategias que ayuden a los/las docentes en este proceso de enseñanza-aprendizaje.
¿Qué es la evaluación educativa?
La evaluación educativa es un proceso integral, sistemático, acumulativo y permanente que valora hasta qué punto el o la estudiante ha alcanzado los objetivos de sus estudios.
Tiene como función obtener informaciones pertinentes acerca de los aprendizajes logrados por los estudiantes, emitir un juicio sobre los mismos y tomar una serie de decisiones referentes al proceso. Además, debe proporcionar información para mejorar el aprendizaje de los y las estudiantes, reajustando los objetivos y revisando críticamente planes, programas, métodos, estrategias y recursos.
¿En qué momento debe realizarse la evaluación?
Esta puede realizarse, antes, durante y/o después del proceso educativo. Sin embargo, la evaluación puede clasificarse según el propósito con el que se realiza. Para ello debe responder a dos preguntas: Para Qué se evalúa, lo cual está relacionado con el objetivo de aprendizaje, y Cuándo se evalúa, referido al momento. Tomando en cuenta este criterio, la evaluación puede ser:
Diagnóstica o inicial,
Formativa o de proceso
Sumativa, final, integradora o de resultado.
En este momento nos ocuparemos de la evaluación inicial o diagnóstica, es decir, aquella que se realiza al inicio de un año escolar, de un curso, una asignatura, así como todo el plan de estudios o parte del mismo. Esta nos permite visualizar las necesidades, demandas, problemas, intereses, fortalezas y expectativas del grupo.
La evaluación diagnóstica se aplica para establecer las condiciones y posibilidades iniciales de aprendizaje de los/las estudiantes. Esta no se restringe, únicamente, a la cuestión de evaluación formal de (conocimientos, interpretaciones, comprensiones, aplicaciones, actitudes, destrezas, hábitos, etc.).
Se concibe con una visión globalizadora de todos los componentes que interactúan en la configuración de los saberes y aprendizajes con anclaje en la realidad social en que viven los estudiantes. Asimismo, toma en cuenta su estado físico y emocional, su inteligencia, sus problemas, sus limitaciones sus capacidades, sus intereses y expectativas.
La función principal de la evaluación diagnóstica es pronosticar y ofrecer información acerca de los conocimientos previos y las habilidades que traen los estudiantes.
Según Joan Mateo Andrés (2000), la evaluación diagnóstica es una manifestación específica de la evaluación formativa. Lo importante es la recogida de información lo más fielmente posible de la situación inicial de los estudiantes dentro del proceso enseñanza-aprendizaje. Esto permite tomar las decisiones pertinentes a fin de satisfacer las carencias detectadas, de acuerdo con las particularidades de cada grupo.
Vista como una práctica, la evaluación diagnóstica nos permite orientar la toma de decisiones, rediseñar las estrategias y acciones que respondan a las necesidades y expectativas de los/las estudiantes y de la comunidad educativa en su conjunto.
Además, facilita lo siguiente:
- Ubicación del estudiante en el punto exacto del proceso de enseñanza - aprendizaje.
- Formulación del planeamiento del grado, curso y/o asignatura.
- Selección de contenidos, actividades y experiencias de aprendizaje.
- Formación de grupos en función de características similares e intereses particulares sin perder de vista las expectativas de logro propias del grado o curso.
- Utilización adecuada de recursos disponibles.
- Jerarquización de intereses, demandas, necesidades y problemas.
- Potencialización de aspectos positivos.
- Detección de dificultades específicas de aprendizaje.
- Elaboración de programas compensatorios y correctivos.
Para realizar la evaluación se requiere hacer uso de técnicas e instrumentos que nos permitan obtener información cualitativa y cuantitativa de lo que se desea evaluar.
Entre las técnicas e instrumentos de evaluación diagnóstica se pueden citar:
- Entrevista
- Registro anecdótico
- Historias de vida
- Historias barriales
- Agenda
- Lista de cotejo o control
- Pruebas orales, escritas o de dramatización.
- Formulario de autodiagnóstico del educador y del educando.
- Formulario de diagnóstico de la comunicación oral.
- Formulario de diagnóstico de lecto - escritura.
- Prueba de evaluación inicial de contenidos considerados prerrequisitos básicos para iniciar los aprendizajes estipulados para el grado o nivel a cursar.
Atendiendo al modelo típico de clasificación moderna, la evaluación por características funcionales y formales que adopta, se divide en diagnóstica, formativa (de proceso, continua) y sumativa.
Es de suma importancia para los maestros y maestras tener en cuenta los momentos de la evaluación educativa durante el proceso enseñanza-aprendizaje, porque nos permite estar pendientes de los avances y dificultades de nuestros estudiantes.
En este sentido te invitamos a refrescar y a reflexionar sobre los siguientes conceptos: La evaluación educativa puede definirse como un proceso continuo de reunión e interpretación de información para valorar las decisiones tomadas en el diseño de un sistema de aprendizaje.
Esta definición tiene tres implicaciones importantes: en primer lugar, la evaluación es un proceso continuo y no algo que se hace al final de un curso únicamente. Es un proceso que empieza antes de que inicie la instrucción y sigue hasta el final de ésta.
Atendiendo al modelo típico de clasificación moderna, la evaluación por características funcionales y formales que adopta, se divide en diagnóstica, formativa (de proceso, continua) y sumativa.
Para conocer más afondo cada una de estas evaluaciones Educando ha buscado varios profesionales del área para que nos hablen de los momentos de la evaluación.
A continuación la licenciada Marisol Romano y Alba, Directora de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Santo Domingo y Directora Académica del Colegio Luis Muñoz Rivera, presentará el primer trabajo de una serie de tres que serán preparados por profesionales especialistas en al área evaluación educativa.
Importancia de la Evaluación Diagnóstica
Desde el principio de su formación profesional, tratamos de propiciar que nuestros alumnos/as, futuros educadores/as, integren la importancia de partir de un diagnóstico real, en cualquier área del saber o del hacer.
A través del desarrollo de las diferentes asignaturas de “los pensa” de Educación, de manera implícita o explícita, se insiste en el peligro que entraña para el proceso educativo a partir de suposiciones que, muchas veces, resultan completamente alejadas de la realidad.
Estas suposiciones, sumadas a prejuicios que suelen aparecer también, tanto en los estudiantes como en los maestros/as, originan confusiones, pérdidas de tiempo y lesiones en la relación empática que debe existir entre docentes y alumnos/as.
La evaluación diagnóstica busca remediar estas situaciones, pues parte de una realidad y no de hechos supuestos. De esta manera, permite programar y desarrollar el curso o la asignatura en función de necesidades y posibilidades reales del grupo y de los individuos, obviando las repeticiones o carencias que se suscitan al desconocer el verdadero potencial de los y las estudiantes.
Así, la evaluación diagnóstica se realiza antes de iniciarse el proceso aprendizaje-enseñanza, con el propósito de determinar el grado de conocimiento o nivel de preparación que poseen los alumnos/as, antes de enfrentarse a los objetivos que se espera que logren. Por lo tanto, entraña varias funciones:
- Establecer el nivel real del individuo y del grupo.
- Identificar carencias o “puntos flojos” que es necesario reforzar antes de seguir adelante con el programa.
- Evitar repeticiones innecesarias de objetivos que ya han sido integrados.- Dar soporte para la planificación de objetivos reales, adecuados a las necesidades e intereses del grupo.
- Trabajar en el diseño de actividades remédiales, destinadas al grupo o a los individuos que lo requieran.
Cualquier instrumento de medición puede ajustarse a una Evaluación Diagnóstica, teniendo presente que se recomienda que este tipo de evaluación no conlleve una calificación, pues se constituye en sí misma en un punto de partida.
Es importante también recordar que los colegios y escuelas del país nos regimos por la Ordenanza 1’96, que establece el Sistema de Evaluación del Currículum, en todos los niveles y modalidades.
En ella, los Artículos 3, 4 y 5, abordan específicamente el concepto de Evaluación Educativa, sus características y formas, y es desde este instrumento que partimos, para que nuestros estudiantes comprendan y asuman la importancia de manejar una evaluación correcta, que no se limite a una simple medición de saberes durante el proceso.
Por: Marisol Romano y AlbaDirectora Escuela de Educación U.C.S.DDirectora Académica Colegio Luis Muños River

La Sociología y la Educación, aportes a la gestión.

·         Octubre 2005
Presentamos la relación existente entre la sociologia y la Educación, asi como los aportes de la primera a la gestión educativa. Nuestro mundo se enfrenta a desafíos inesperados que requieren respuestas creativas y fundamentadas por parte de todos.
Nos adentramos en una época en la que, debido a la rapidez y profundidad de los cambios sociales, los alumnos precisan mucho más que la mera adquisición de conocimientos. Necesitan, sobre todo, una actitud crítica y reflexiva ante aquellos, la capacidad de recrearlos y superarlos.
Este sería el significado del tan citado lema de aprender a aprender. Como trabajador, fundamentalmente, pero asimismo como ciudadano, como consumidor, como protagonista de cualquier relación social, el individuo ha de ser capaz de percibir, interpretar y asimilar situaciones nuevas, saber adaptarse o responder de manera activa ante ellas; en definitiva, ha de tener flexibilidad.
Estamos en un contexto en el que los conocimientos científicos crecen exponencialmente, en el que las tecnologías de hoy quedarán obsoletas en poco tiempo, en el que lo previsible es que la gente cambie de empleo varias veces a lo largo de su vida o que el contenido de un mismo empleo se modifique sustancialmente en pocos años, en el que ni siquiera sabemos qué empleos van a existir en el futuro más inmediato.
No obstante permanece válido aunque deba ser objeto de las necesarias reinterpretaciones el valor supremo de los seres humanos y la afirmación de su dignidad y derechos, que llamamos ciudadanía.
Nuestro mundo se enfrenta a desafíos inesperados que requieren respuestas creativas y fundamentadas por parte de todos. Basta para ello con pensar en el cambio climático, las crecientes e imparables oleadas migratorias, la prolongación de la esperanza media de vida.
Sin duda, esto exige un ciudadano cada vez más crítico y consciente del mundo en el que vivimos, más proclives a la participación y al compromiso político. Es preciso garantizar una educación de calidad para todos sin exclusiones.
En un escenario como este el profesor no puede seguir siendo un mero transmisor de conocimientos. Se necesita un profesor capaz de provocar situaciones de aprendizaje, de coordinar las inquietudes cognitivas de los alumnos, de favorecer aprendizajes autónomos, así como de construir la experiencia escolar hacia la formación de ciudadanía. Una escuela que se limita a resolver problemas ya resueltos de antemano está condenada a la desaparición.
Cada escuela, colegio o liceo debe hacer honor a su nombre y convertirse en un centro que articule y dinamice, y a su vez sea dinamizado, la vida cultural de su entorno. Se ha propuesto, muy acertadamente, un currículo prescriptivo básico, flexible, de modo que puedan ser los centros los que lo adapten a las características del entorno, del tipo de alumnos que escolariza.
La Sociología en la formación profesorado.
Al igual que ocurre con asignaturas como la psicología, la antropología, la filosofía y otras formativas e instrumentales, la sociología no es una materia que, de acuerdo con los actuales programas, el futuro maestro o profesor haya de impartir como tal en su labor docente.
Se trata de un área de conocimiento que ha de suministrar una perspectiva, una manera de entender el funcionamiento de la educación, lo que tendrá su incidencia en la manera concreta de ser profesor, que es lo que se pretende.
Esto es particularmente necesario en un momento en el que se ponen relación los dilemas del mundo de la educación con el cambio social, hasta el punto de haberse generalizado la visión de que los problemas escolares son problemas sociales.
El conocimiento de qué y cómo es la sociedad, así como la comprensión del cambio social, no se produce de manera espontánea, por osmosis, sino que exige el recurso a un saber científico y especializado como es la Sociología y en este casola Sociología de la Educación .
Hasta ahora la presencia de la sociología de la educación en la formación del futuro profesorado ha sido más bien escasa. Pero, por lo señalado hasta aquí y sin miedo a pecar de corporativismo, hay que coincidir en que la sociología de la educación debe superar su actual presencia en la formación del profesorado, tanto de primaria como de secundaria.
Y ello, aun siendo conscientes de la reducción de créditos que la convergencia europea puede acarrear. Sólo con el incremento de la presencia de la sociología en la formación inicial y permanente de los futuros maestros y profesores podrían afrontarse los contenidos que más abajo se exponen.
Expresados en el argot utilizado actualmente en la elaboración de los libros blancos de los grados, estas serían las competencias del saber sociológico que precisarían los futuros maestros y profesores.
a) Competencias en relación al saber sociológico:
• La educación como hecho social.
• La globalización y su problemática
• La sociedad del conocimiento.
• La polarización económica, las desigualdades y las clases sociales. la segmentación
• La inmigración.
• El género.
• El estado y la educación.
• Las comunidades y los hábitats, escuela-comunidad-medio social, escuelas y redes sociales.
• Medios de comunicación.
• Políticas sociales.
• Cambio social y nuevos roles del alumnado y del profesorado.
b) Competencias en relación al saber hacer sociológico:
• Capacitación para la elaboración de un proyecto de centro y adecuación de la enseñanza a la diversidad de los grupos, en relación con su entorno concreto. Se proponen en este apartado temas cuya dinámica e interés reside en una aproximación práctica a cada realidad social.
• Capacitación en talleres de metodología, búsqueda y análisis de datos e información que posibiliten el acceso a las herramientas metodológicas para el diseño de proyectos educativos: uso de datos estadísticos, así como fuentes demográficas sobre el medio (padrón, censo, etc.), de fuentes territoriales, de información local, de bases de datos de servicios sociales.
Las minorías y su conocimiento (gitanos, inmigrantes por etnias y nacionalidades) y fuentes de información de esas minorías. Recursos existentes en el medio: padres y madres y sus asociaciones, empresas y su actividad, asociaciones y su dedicación; técnicas de producción de datos para una encuesta, entrevista o reunión, grupo de discusión, etc.
• Capacitación para la acción educativa. Introducción de la comprensión del hecho social en los contenidos formativos disciplinares y del cambio de contexto social y cultural de los estudiantes y del mundo en el que les tocará vivir.
• Talleres para la identificación de las pautas culturales y expectativas de los alumnos (uso de técnicas de prospección y observación de minorías étnicas, estructuras y cam

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